Anoche fue "La Noche en Blanco", una iniciativa que se está llevando a cabo en diferentes capitales europeas que consiste, básicamente, en abrir al público edificios a los que normalmente no se puede acceder y abrir los demás también totalmente gratis (¡!), además de poner multitud de actuaciones e historias por la calle.
Vamos, el libretillo que daban tiene 100 páginas, no digo más. Como resultado en Madrid anoche no cabía un alfiler, era impresionante. De hecho, casi toda la gente de por aquí que conozco estaba allí xD
Yo empecé la tarde yendo con Marta y Cris a Europa FM a mendigar entradas para la actuación de Andrea Corr del miércoles, aunque resulta que la emisora ésta debe de emitir desde un trastero clandestino porque desde luego, no está en la calle dónde pone que está. Así que nuestro gozo en un pozo (pero Marta, ¡confiamos en ti! que estás muy guapa últimamente xDDD).
Luego fuimos al supuesto espectáculo que había en el estanque de El Retiro, pero estaba llenísimo de gente y no pudimos ver (ni oir) gran cosa, así que nos fuimos en busca de Enrique.
Se nos hizo difícil el trayecto con TANTA gente, pero al final llegamos y cenamos bellamente en mi chino. Cuando salimos estaba lloviendo y Enrique se fue a ver gente rara cantar. Me hubiera gustado estar más rato con él :/
Nosotras nos dirigimos al Teatro Real, con la que estaba cayendo (sé de unas que terminaron empapadísimas xD), y tras estar allí un rato esperando, perdimos la esperanza de poder entrar, con esa cola que daba la vuelta a todo el edificio y continuaba en los Jardines de Oriente, así que nos fuimos hacia el Ejército del Aire, con su bella fuente que me fascinó xDDD
Después pasamos por el Museo Arqueológico, donde sorprendentemente no había cola y más tarde nos iríamos al Bernabeu, que daban el tour ese gratis y a Marta le emocionaba. La cola, lógicamente, daba la vuelta a todo el estadio, pero al final pudimos entrar. Qué cómodos son los banquillos, qué chulos los vestuarios y cómo mola la sala de trofeos (con esas 9 copas de Europa, ¡¡jajejijojú!!).
Después de eso, comenzó el largo camino a casa, sólo comparable al camino de los Hobbits desde la Comarca hasta Mordor. Conseguir entrar en el búho de Madrid superando a morlocks y viejunos fue una hazaña, esperar una hora entera rodeada de más morlocks muertísima de sueño el búho de Coslada ya ni tiene nombre... llegué a casa a las 6:30 medio en coma y hasta la 1 no amanecí, pero mereció la pena.
Para el año que viene, nos tendremos que organizar mejor, eso sí.