lunes, 29 de octubre de 2007

inesperado

Todos, más o menos, vivimos inmersos en una rutina que se repite cada día. Nos levantamos, nos vamos a trabajar/estudiar, comemos, volvemos a casa, vamos al gimnasio, lo que sea, y muchas veces no distingues unos días de otros.

Pero, a veces, un pequeño detalle de alguien, algo que no esperabas, hace que se te ilumine la cara, te emociona y te alegra el día. Marca una diferencia. Te hace sentir bien.

El otro día vi el cuaderno de Mónica (que le trajo su hermana de Polonia) y mencantó, y hoy ella me lo ha regalado, así porque sí, sin más.



¡miles de gracias!

5 comentarios:

Fran dijo...

Este tipo de detalles son chulísimos. Muchas veces la sorpresa es más grande que el propio regalo, pero por eso es tan importante ^^

Marta dijo...

claramente aun queda gente maja por el mundo

Dek dijo...

Ayer estabas en clase para haberte grabado en vídeo, en serio. Te faltó nada y menos para soltar unas lagrimitas. La verdad es que Mónica fue una salá con el regalo...

ALBERT dijo...

¡Qué detallazo y que chula la imagen de la cabrita nega sitiada!

Anónimo dijo...

Todo un detalle, q razón tienes!